Penachos

El Penacho de Moctezuma VS El Penacho del Padre Sol

Muchos hemos escuchado hablar de uno de los tesoros más fascinantes y antiguos de México: "El penacho de Moctezuma" (quetzalapanecayotl), adorno hecho de plumas de aves, incrustaciones de oro, tejidas sobre una red de maguey y algodón; que fue entregado como obsequio por Moctezuma a Hernán Cortés durante La Conquista y que actualmente se encuentra exhibida en el Museo Etnológico de Viena, Austria.  Si bien el "Penacho de Moctezuma" representa una pérdida invaluable para el legado histórico-cultural de México, existen otras reliquias de equivalente valor cultural y simbólico que aún se conservan en nuestro país y que mucha gente no conoce.  Un ejemplo de ello, lo vemos representado en la etnia Zoque que cada año entre los meses de febrero y marzo, previo a la semana santa, realiza "El Napapok Etzé", un ritual muy antiguo en donde se narra la creación del mundo a partir de las deidades del Sol y la Luna, así como del origen de sus protectores.  En esta ceremonia, el elemento principal es "El Penacho de Plumas de Guacamaya"; elaborado con plumas de esta importante especie y de otras como el Pavo Real y el Pato, además de bejucos, telas, listones y un espejo en la parte central. Lo que diferencia a este penacho de otros es que no es tratado como un objeto, sino como la representación física del "Padre Sol", encarnada en el penacho y el danzante que lo porta.  Este penacho es considerado un arte plumario por la complejidad de las decoraciones, técnica de manejo y estricta selección de las plumas que, en conjunto con el espejo, personifican el deslumbrante brillo de la luz del Sol; conservando intacta esta tradición.  La importancia histórica y cultural del "Penacho de Plumas de Guacamaya" seguirá permaneciendo mientras el conocimiento de su elaboración y representación se siga conservando y respetando.